lunes, 2 de abril de 2012

20 DE NOVIEMBRE

Ayer martes fue el 20-N. Para algunos es el aniversario de los fallecimientos de Franco y del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Las coincidencias entre sus óbitos, aun separadas por años, pueden parecer coincidencias que algunas voces consideran premeditadas, aludiendo que el sistema calló la muerte del general una semana y la anunció el aniversario de la muerte de José Antonio buscando ensalzar el régimen a través de la utilización propagandística de ambos iconos.

Quizá para lavarse la conciencia y quitarse el sambenito sobre la posible participación, implicación o responsabilidad del propio Franco en el fusilamiento del jefe de Falange, en Alicante, que se hallaba en manos gubernamentales, a quien el general pudo salvar pero no quiso al rechazar el canje con el hijo de Largo Caballero, que estaba en su poder.

Otras voces y fuentes consideran la coincidencia de las muertes de Franco y José Antonio como un intento del régimen de sacar del agravio y del olvido al personaje falangista.

Al parecer porque Franco vio en él, político prometedor, brillante orador parlamentario y líder capaz de movilizar a las masas, un peligro y un obstáculo para sus ambiciones. Estas mismas voces y fuentes aseguran que a Franco no le gustó que Primo de Rivera, desde la cárcel, enviara órdenes de no apoyar el golpe de Estado a los subordinados jefes provinciales y locales de su falangista partido, lo que, afirman, influyó para rechazar el intercambio de prisioneros que hizo permanecer a José Antonio en la cárcel y favoreció su fusilamiento.

Asimismo, dichas fuentes y versiones interpretan el Decreto de Unificación de Franco entre Falange, las JONS, requetés o carlistas y otros grupúsculos como el golpe mortal certero y de efecto contra la aureola mítica de José Antonio y contra sus partidarios, que eran críticos y rebeldes con la sublevación y régimen militarizado franquista.

Por otro lado, aparte de los nombres del santoral, el 20 de noviembre es el aniversario o conmemoración de la conquista o entrada en Elche del rey de Aragón Jaume I el Conquistador, hace 742 años. Esta gesta cambió por completo y radicalmente la situación de la ciudad, de sus habitantes, de mayoría musulmana, y decidió su futuro hasta llegar a ser lo que ahora es.

Para hacernos una idea, el 20 de noviembre de 1265 en Elche fue como el 9 de octubre de 1238 en la ciudad de Valencia. Ambos, protagonizados por Jaime I y con algunas semejanzas, aunque en Elche no hubo combate o guerra como en Valencia, sino una negociación diplomática que culminó con una compraventa comercial por la que los cristianos del Rey aragonés entraron en la ciudad tomando posesión, poder, control y gobierno.

El caso es que los cristianos entraron y se quedaron. El resultado es lo que hoy somos, al margen de la inmigración magrebí y al rey Jaime I se lo debemos. Los ilicitanos tenemos nuestro particular y propio 9 de octubre en este 20 de noviembre, pero nadie se acuerda. Ni el Ayuntamiento, ni las entidades, ni los ciudadanos. Sólo se recuerda en la representación festera de Embajada y Toma del Castillo de los Moros y Cristianos en agosto.

Celebramos el bimilenario de la declaración de ciudad por el emperador romano Augusto, pero olvidamos que, de no entrar Jaume I en Elche, de no dejar repobladores cristianos y de no caer el control de la ciudad en manos cristianas, la historia se habría desarrollado distinta y posiblemente Elche hoy sería diferente. Impulsemos un 20-N ilicitanista.

Josep Esteve Rico Sogorb, Elche
(Publicado en diario La Verdad y en diario Noticias Elche)

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