lunes, 2 de abril de 2012

Apoyo para Cáritas

Cáritas-Elche está realizando a causa de la crisis una buena y esforzada labor encomiable, digna de elogio y de un justo reconocimiento. Las nuevas instalaciones de la institución, cercanas al moderno puente del Bimilenario, se han quedado pequeñas ante tanta cantidad de gente que acude a ellas en busca de ayudas a las necesidades básicas, mayormente comida y ropas.

Las previsiones en existencias se han desbordado rápidamente y la mismísima dirección admite las dificultades para atender a todo el mundo. La labor de Cáritas es callada y sufrida, sin ostentaciones, sin llamar la atención. Sólo sabemos de su quehacer merced a algunas noticias en los medios de comunicación locales.

Familias ilicitanas enteras hacen cola desde muy tenprano para conseguir esas ayudas con las que mitigar la precariedad a causa de la crisis. Entre los asistentes hay indigentes pero desgraciadamente lo que más abunda son familias, incluso de clase media -pero, ¿es qué aún queda clase media?- que malviven rozando el umbral de la pobreza y también por debajo de ella, no solo que no llegan a final de mes sino que no tienen para el mes completo. ¡Si únicamente se tratara de llegar a fin de mes, sería un mal menor, comparado con vivir pobremente!

Si acudiéramos a la cola de Cáritas un día cualquiera, nos sorprenderíamos al ver caras conocidas entre los muchos de estos 'damnificados' -se merecen ser llamados así porque no tienen culpa de su situación ni de la crisis- que no tienen para comer. El panorama no es bueno y puede empeorar. Cáritas reconoce que necesita ayudas de todo tipo -en ropas, alimentos y dinero- y tanto públicas como privadas, sobre todo, subvenciones y donaciones económicas.

Políticos de cualquier signo así como las más próximas administraciones públicas -local, provincial y autonómica- deben volcarse con Cáritas, deben destinar dineros para los necesitados que acuden a la institución, para reducir el hambre, la escasez, la precariedad. Los que más poseen y arriesgan concediendo préstamos -banqueros- ya han tenido su dosis, su inyección de millones para aliviar sus dificultades de liquidez. Ahora toca ayudar a quienes contrariamente, son 'víctimas' de la usurería banquera - de sus elevados intereses hipotecarios- tienen menos, poco o nada y han perdido su negocio y/o su empleo.

Pido además, a todas esas familias adineradas de Elche -que haberlas haylas aún, afortunadamente- a esos ricos apellidos de cuna ilicitana, a esas fortunas existentes en nuestra ciudad que incluso juegan en Bolsa y que además suelen ser mayoritariamente buenos cristianos piadosos, que con urgencia hagan donaciones de ropas y alimentos y donativos económicos a Cáritas, mostrando así la solidaridad y la misericordia con sus paisanos empobrecidos, para contribuir a reducir considerablente la pobreza de quienes acuden a la institución en busca de ayuda.

Que nuestros conciudadanos millonarios no malgasten ni derrochen cuando media población ilicitana pasa penuria y necesita de su apoyo. Esa sería la mejor obra para con su Elche querido en sus conciencias, convirtiéndose en benefactores sociales. Cáritas y los ilicitanos empobrecidos, lo agradecerán. Ayuden a Cáritas.

Por Josep Esteve Rico Sogorb

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