lunes, 2 de abril de 2012

Julio Festivo (San Pedro, San Jaime y Santa Ana)

En Elche, cuando los fuegos y las 'bañàs' de San Juan y de sus Hogueras del Raval ya se alejaban, surgieron nuevos ecos de fiesta. Y junio, cuando ya expiraba, enlazó con julio festivamente, en un fin de semana entre ambos meses mediante celebraciones en honor a San Pedro y San Pablo, si bien los ilicitanos recordamos más al primero que al segundo.

Las partidas rurales de Asprillas y Las Bayas desarrollaron diversas actividades dedicadas al apóstol conocido como el primer Papa, y se lo montaron pero que muy bien, vaya que si, estos ciudadanos agrarios ilicitanos: misas, exposiciones en el colegio de la zona, cenas de sobaquillo, acto público de reconocimiento a la entidad 'Amics de la Festa', teatro, pase de modelos de ropa, baile-verbena y castillo de fuegos artificiales. Todo completo y variado, resultando pues, muy concurrido y participativo. La asistencia a estos eventos en el campo essiempre numerosa y muy vivida.

Es sabido que, aproximadamente desde mayo, se hacen fiestas los fines de semana en las pedanías ilicitanas. Y es que en el campo de Elche hay un fuerte movimiento festero en sus 33 existentes partidas rurales. Alrededor de una veintena de comisiones de fiestas y asociaciones vecinales dan vida y fiesta al campo, agrupadas aquellas bajo su coordinadora llamada 'Unio de Festers del Camp d'Elx' que dia a dia va mejorando su gestión y ofreciendo buena imagen y buen quehacer.

Todos los fines de semana -hasta las Fiestas de Agosto- se llevan a cabo imposiciones de bandas y elecciones-coronaciones de Reinas y Damas de Honor de las comisiones de fiestas y de sus pedanías correspondientes. Actos donde se perciben elementos de ilicitania y valencianidad en estas fiestas, por ejemplo, en los trajes -locales pero parecidos a los de labrador valenciano- que coinciden en cuanto a chalecos, pantalones, faja, falda, tocado, moño, etcétera.

El campo ilicitano y sus celebraciones, son un valor a proteger y un signo de identidad, un vestigio de ilicitanismo y valencianía en una población de mayoría castellanohablante. Es la zona del término municipal donde se habla casi totalmente en valenciano y donde este permanece vivo lo menos impuro posible. Y esto, tiene su importancia.

Después de San Pedro y San Pablo, llegarán San Jaime y Santa Ana. Estas festividades se celebran en el campo ilicitano y también en las playas del término, en las que a pesar de ser laborable me dicen, muchos ilicitanos disfrutarán 'a la vora del mar'. Y es que julio es un mes muy festivo. No en vano es la antesala de agosto, el mes festero por antonomasia.

Josep Esteve Rico Sogorb

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