sábado, 13 de abril de 2013

Jesús Zomeño y Miguel Salinas recitaron relatos antibélicos y poemas eróticos en 'La Tartana'





El sobrio antibelicismo narrativo de Jesús Zomeño y el sutil erotismo poético de  Miguel Salinas ‘impregnaron’ el ambiente de la tetería ‘La Tartana’ en el 5º recital del ciclo ‘Entre Versos e Infusiones'.

Los autores recitaron relatos y poemas inéditos el pasado jueves 11 de abril ante una nutrida concurrencia formada mayoritariamente por escritores y poetas locales que les aplaudió efusivamente. Al finalizar el evento, todos posaron en una nutrida foto de familia como recuerdo para la posteridad.

El tercer ciclo anual de recitales de poesía y narrativa ‘Versos e Infusiones’, organizado por la Agrupación y Tertulia Literaria ‘El Picudo Blanco’ con la participación de la tetería ‘La Tartana’ como escenario y con la colaboración del Consulado Comarcal de Poetas del Mundo y del Grup Cultural Ilicità ‘Tonico Sansano’,  avanza exitosamente y ya se acerca a su ecuador.  Estos recitales cada jueves se llevarán a cabo a lo largo de tres meses, hasta mediados de junio. Cada sesión, con dos autores diferentes en estilo y temática, recitando desde las ocho y media de la tarde durante 40 minutos una selección de sus poemas, inédita, publicada o mezcla de ambas.  Tras los anteriores recitales de los pasados jueves 14, 21 y 28 de marzo y 4 de abril a cargo de los poetas Ana Esmeralda, Raimon Gonzálvez, Teresa Vives, Leonor Carmona, Antonio Aniorte, José Oliver, Maria Biloba y Tania Torres;  les tocó el turno este reciente jueves 11 de abril a los poetas ilicitanos Jesús Zomeño y Miguel Salinas. 


Inició el recital el editor, abogado, poeta y escritor Jesús Zomeño. Un autor local, que a sus cuarenta y tantos años ha llegado a la madurez personal y literaria, pues lleva escribiendo y publicando desde su adolescencia en el instituto. Es ya todo un experto y está curtido en lides literarias. Poseedor de una larga y extensa obra tanto en narrativa como en poesía, conocido fuera de Elche, incluso a nivel estatal. Y como editor, es célebre su colección ‘Diarios de Helena’. Como anécdota, cabe destacar su afición a coleccionar cascos militares de la Primera Guerra Mundial, hecho histórico del que es un especialista y sobre el que gira una importante parte de su obra literaria. Su último libro versa sobre el personaje de un soldado belga de aquella ‘Gran Guerra’ de trincheras.

Zomeño desempolvó del olvido, de su particular baúl de los recuerdos, unos relatos inéditos que él mismo escribió hace unos 20 años y que recientemente descubrió de forma casual. Relatos que ni siquiera recordaba haber escrito. Con voz calmada, bien modulada, templada y cálida; fue leyendo una selección de páginas de su libro así como algunos de tales relatos inéditos de la adolescencia. Zomeño presentó el tema de la guerra como una excusa o un motivo para ofrecer con prosa descriptiva y detallista y con un estilo cuidado o pulido de suma sencillez, una honda o profunda reflexión de las pasiones y debilidades humanas, de las dificultades y de los sentimientos críticos hacia el sistema en aquella época de 1914.  Zomeño mostró la guerra de fondo, en segundo plano. Recitó con sobriedad pero a la vez con crudeza lánguida, los avatares de ese soldado belga, sin belicismos, sin militarismos; porque en el fondo lo que recitó no fue un alegato a favor de la guerra (ni siquiera de aquella Primera Guerra Mundial de 1914) sino todo lo contrario: una crítica en contra, sin llegar al esperpento, pero denuncia al fin y al cabo. La descripción detallista de la casa de aquel soldado belga bombardeada por unos y otros contendientes, las palabras de este personaje criticando a tales adversarios (especialmente a los americanos, de quienes comentaba que siempre sonreían y ofrecían tabaco), la pormenorizada explicación del cadáver de su amada con especial hincapié en sus puntiagudos pezones; entre otros aspectos, resultaron originales y algo fuera de lo habitual dentro del ciclo de recitales de ‘La Tartana’. Zomeño, que se ajustó a esos 45 minutos de tiempo, agradó sumamente y fue muy aplaudido.

A continuación, el joven poeta ilicitano Miguel Salinas, revelación y promesa de la actual poesía local y miembro de la Tertulia ‘El Picudo Blanco’ , recitó una selección de sus últimos poemas inéditos que llevaba escritos a máquina en varios folios. Su recital ofreció una muestra poética de su obra basada en una relación amorosa de pareja, pasando por los distintos estadios o etapas de la relación: la inicial o de conquista, la intermedia o de consolidación, la pasional marcada por el sexo, otra posterior de simple cariño y la última, la de ruptura o alejamiento tras el tedio y hasta llegar al recuerdo. Con voz cálida, suave y casi a susurro, fue desgranando cada una de estas situaciones a lo largo de tal relación, con un estilo poético claro y conciso impregnado de sutileza. Versos cortos, no muy largos. Poemas de la pasión y atracción corporal con una bella descripción de la anatomía femenina. Poesías del desenfreno junto a versos del despecho. Poemas de erotismo sutil y de sexo con lujuria regado de borracheras. Amor y odio intrínsecos y entrelazados, cogidos de la mano, concluyendo con unos versos lánguidos, tibios y templados de despedida al amor que no está ya recalcando el aspecto del recuerdo lejano, de la añoranza o de la nostálgica melancolía de aquella relación. Salinas gustó bastante, fue aplaudido y algunos de sus poemas agradaron más que otros. Incluso hubo poemas suyos que gustaron más que los de Zomeño, sin embargo éste agradó en su totalidad.  Quienes conocemos bien a Miguel Salinas y conocemos toda su obra (pasada y actual) nos sorprendimos al acabar su recital. Este joven poeta ha experimentado un evidente cambio evolutivo literario y personal dando un paso hacia la madurez poética y hacia la sensatez. Ha suavizado de su poesía, la contundencia desgarradora y la crudeza de sus inicios revelando un estado de ánimo interior mucho más calmado. Estábamos acostumbrados a aquel Miguel Salinas fuerte, enérgico, duro, sin pelos en la lengua o en la pluma que no dejaba títere (o mujer) sin cabeza. Opiniones las hay de todos los gustos. A unos les gustará su anterior poesía y a otros, la actual. A menudo los poetas experimentan etapas de cambio y evolucionan. Juzguen ustedes.

Al concluir el recital,  Jesús Zomeño y Miguel Salinas se fotografiaron ante la fachada de la tetería ‘La Tartana’ junto a un destacado grupo de escritores, periodistas y poetas ilicitanos como Antonio Zapata, Francisco Gómez, Pere Vicente, Jesús Lozano, José Manuel SanRodri, entre otros; en una instantánea imagen de recuerdo para la posteridad.

El ciclo de recitales continúa. Les esperamos este próximo jueves 18 de abril a las ocho y media en ‘La Tartana’. Recitarán las poetisas locales Ángela Daniela Díaz  y  Conchita Rivera, madre e hija respectivamente. Nos vemos allí. Y gracias.

Por Josep Esteve Rico Sogorb

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