domingo, 31 de enero de 2016

El siglo de Sixto Marco


Sixto Marco habría cumplido cien años el pasado 25 de enero, y ello habría sido posible dado el aumento de las expectativas de vida pues ya se llega con cierta facilidad al siglo de existencia. De hecho tenemos algunos ilicitanos centenarios y otros rondando esta edad. Pero no fue su caso.

Nuestro personaje, porque lo fue, indudablemente; nació y murió en Elche. Vino al mundo en tal día y tal mes de 1916 y nos dejó el 13 de enero de 2002. Curiosamente ambas cosas, nacimiento y muerte sucedieron en enero. Paradojas de la vida.

Hombre polifacético, artista muy creativo con una variedad de técnicas en pintura y escultura, su obra tiene un mérito muy alto en originalidad.

Sixto recibió homenajes en vida, en su fallecimiento y después de muerto. El actual ayuntamiento realizó un acto en su memoria. Otras entidades como el Patronato del Misteri también mantienen eventos en su honor como una exposición titulada “Sant Joan, el Fill del Tró”, por la efeméride del centenario de su nacimiento. Ahora, en estos días se le recuerda. Su figura, su obra y su personalidad, están de actualidad yendo de boca en boca entre los ilicitanos.

Pero, ¿cómo cabe recordar a Sixto? Cada cual tendrá su particular visión del personaje según la experiencia con él, según la relación que tuviera con él. Habrá opiniones para todos los gustos y puesto que la perfección no existe y Sixto no lo era, evidentemente, tendrá detractores y partidarios tanto en lo personal como en lo artístico, como los tuvo en vida.

Pero la verdad, y hay que reconocerlo, Sixto Marco nunca dejó a nadie indiferente. No pasó desapercibido. Incluso resultó polémico en algunas ocasiones y como muchos artistas fue todo un agitador social, un crítico del sistema, un genio incomprendido, un rebelde con causas o sin ellas, una voz denunciante de injusticias, mitad quijote mitad panza…y sobre todo, fue una persona con un ego muy sobresaliente, con un carácter muy pasional, osado, atrevido, apasionado y temperamental. Hasta sus cabreos fueron célebres.

Sin embargo, su huella personal en sectores como el fútbol y las fiestas locales (como jugador y cantor del Misteri) y su obra artística están ahí, no las podemos olvidar. Nuestro Hijo Predilecto de Elche (título concedido por el Ayuntamiento) estuvo 25 años cantando en el Misterio interpretando mayormente el papel del apóstol San Juan Evangelista, el de la Palma, con su voz de tenor que para algunos era algo ronca. Y para otros, la mejor voz. Y hasta hay quienes dicen que fue el mejor San Juan del Misteri del siglo XX no solo por ser seguramente quien representó más años este papel. Para gustos colores.

Pictóricamente, Sixto Marco, fue quizá, junto a Cañizares, (artista de estilo clásico y conservador pero excelente pintor muy afamado internacionalmente), el pintor ilicitano del siglo XX más destacado y conocido en el resto de España y del extranjero ya que viajó a varios países del mundo (Francia, Holanda, Italia…) debido a la gran repercusión que consiguió gracias a sus obras. Aunque practicó otras disciplinas como el dibujo, la escultura y los murales.

Destacó por su propio estilo, resultado de una constante evolución durante su vida. Fue miembro del colectivo de pintores llamado “Grup d’Elx”, movimiento considerado clave en la renovación plástica valenciana de postguerra.

La primera muestra pictórica de Sixto data de 1956, estrenándose con una exposición en la vecina Alicante compuesta de 30 pinturas al óleo, en su mayoría imágenes de escenas del Misterio de Elche. Por ello, en sus inicios como pintor, Sixto ejerció un estilo clásico sobre temas clásicos como el Misteri, para pasar seguidamente a un surrealismo. El protagonista principal de la obra de Sixto fue la imagen del hombre, su denominación genérica. Su ingrediente más singular fue la existencia de elementos de distorsión como el desplazamiento anatómico. Derivó con la madurez y años de experiencia hacia un estilo renovador, rompedor, transgresor, de trazos irregulares en cuanto a la línea y colores cálidos en los fondos. Así pasó del clasicismo al surrealismo para acabar rozando el límite de lo abstracto.

Yo recuerdo a Sixto, con su figura elevada, larguirucha, enjuta. Recuerdo su mostacho, su calva, sus andares amplios a zancadas, y su expresión apretada o constreñida cuando pasaba de largo. Pero cuando hablabas con él, era tan vivo y tan expresivo que de forma sonora se reía de si mismo y de los demás y hasta se cabreaba contundentemente.

Cien años. Siglo XX, el siglo de Sixto.Un siglo de Sixto Marco. Y sigue siendo “genio y figura” catorce años después de su sepultura. In memoriam.

Por Josep Esteve Rico Sogorb (José Rico)
(Publicado también en diario Elche News)
http://elchenews.es/opinion/el-siglo-de-sixto/

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