lunes, 2 de abril de 2012

Viajeros de madrugada

Una sociedad avanzada destaca, entre otras cosas, por contar con un sistema de transportes públicos adecuado a las necesidades de muchos ciudadanos por exigencias laborales o por no poseer vehículo propio.

Es cierto que el sistema de comunicaciones y transportes públicos ha mejorado notablemente y los medios utilizados, en general –salvo algunas excepciones y según qué sectores- están a la última en cuanto a tecnología, confort, comodidad y rapidez.

Elche es un importante enclave urbano que desde antaño viene manteniendo las necesidades de comunicación y de tránsito de personas con varias ciudades cercanas como Alicante, Orihuela, Murcia e incluso Castellón o Valencia, la capital autónomica.

Podemos decir que la ciudad del palmeral está bastante bien comunicada con éstas capitales a través de autocares y la red ferroviaria. Quizá la conexión no es buena por avión –con Castellón por ejemplo, donde no hay aeropuerto- o por barco, pues para ir a Mallorca, se debe partir desde Denia o Valencia.

Recuerdo hace años cuando de Alicante zarpaba un barco directamente a Palma. Lo malo es que tardaba 12 horas. Y en cuanto a los trenes, echo de menos algunas líneas activas lustros atrás y ya desaparecidas, especialmente de madrugada. Se podía ir y venir de Elche a Valencia después de las cero horas unas dos veces y hasta el amanecer, al menos en un expreso de largo recorrido que cruzaba todo el litoral mediterráneo.

A Alicante y Elche, por el camino más corto, les separan diecisiete kilómetros. Igualmente, ambas ciudades tuvieron años ha, líneas ferroviarias posteriores a la medionoche, de madrugada.

Ahora, al ilicitano o al alicantino que por motivos de trabajo, estudios, trámites, salud, negocios u ocio y diversión se le haga tarde sobrepasando las 11 de la noche, pierde el tren y ha de permanecer en el lugar hasta el amanecer sino no decide rascarse el bolsillo para volver a casa por prisas utilizando un taxi cuya carrera extra-urbana cuesta lo suyo.

Muchos jóvenes y mayores, para diversión y ocio,van de una ciudad a otra. No sólo en verano –‘en estiu tot el món viu’- en que se suele vivir más la noche sino también en invierno.

Ir de ‘marcha’ a Altabix o al ‘barrio’ alicantino no ofrece posibilidad en tren –tampoco en autocar- de madrugada. Las once de la noche es la hora tope. Si existieran líneas posteriores y hasta el alba –no es necesario cada media hora, pero si un mínimo de dos o tres servicios durante la madrugada- estoy seguro que muchas personas se apuntarían.

Los jóvenes pasarían del coche propio y hasta del ajeno, para mayor seguridad y tranquilidad, sin riesgos.
Sería conveniente que las autoridades competentes estudien esta situación y restauren, sino todas, algunas de las líneas anteriores y recuperen los servicios de madrugada por el bien común de los ciudadanos viajeros.

Por Josep Esteve Rico Sogorb

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