lunes, 2 de abril de 2012

6 de Mayo o 'Día de la Madre'

Hoy es el 'Día de la Madre' en todo el Estado Español. El mes se inicia con esta festividad diaria en homenaje a las Madres. Vaya mi recuerdo a todas ellas. Aunque bien mirado, debería ser todos los 365 días del año, el 'Dia de la Madre' y no solo una vez anualmente: el primer domingo de mayo porque se merecen un reconocimiento diario constante y no esporádico.

Esta maternal celebración tiene origenes remotos incluso paganos, anteriores al Cristianismo. Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rhea, diosa de la Fecundidad-Maternidad-Fertilidad pero sobre todo, por ser la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades, entre otros.

Los romanos llamaron a esta celebración 'La Hilaria' cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos coincidiendo con el equinoccio primaveral, mes de la fertilidad, del florecimiento y renacimiento de la Naturaleza.

Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la madre de Jesús.

Y asi se vino celebrando el 'Día de la Madre' a lo largo de los siglos en la Cristiandad.

Ya en la Edad Contemporánea unos hechos modificaron la celebración para siempre. Sucedieron a mediados del siglo XIX en Estados Unidos y por autoría de Anna Jarvis, activista comunitaria pacifista de Virgina Occidental que hacia 1858 tuvo activa participación en la organización de las mujeres para trabajar en la mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil de Secesión, colaborando también en el cuidado de los heridos de ambos lados de la contienda y, más tarde, organizando reuniones para que los antiguos enemigos se integraran y confraternizaran.

Anna, que perdió a su madre en 1905 con quien estuvo muy unida, sufrió así un duro golpe que la llevó a gestar la idea de una celebración en homenaje a la figura de la Madre. Comenzó a enviar cartas a políticos, abogados y otras personas influyentes solicitando que se consagrara Día de la Madre el segundo domingo de mayo, el cual algunos años coincidía con el aniversario de la muerte de su madre.

Para 1910 ya se celebraba en muchos estados, y en 1912 logró que se creara la Asociación Internacional Día de la Madre con el objetivo de promover su iniciativa. Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional, lo cual fue apoyado por el Presidente Woodrow Wilson. Más tarde otros países se adhirieron a esta iniciativa y pronto Anna pudo ver que más de 40 países del mundo celebraban el Día de la madre en fechas similares.

Sin embargo, la festividad impulsada por Anna Jarvis comenzó a mercantilizarse, de manera tal que se desvirtuaba el origen de la celebración. Esto motivó a que Ana presentara una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de festividades oficiales. Su reclamo alcanzó tal envergadura, que hasta fue arrestada por disturbios durante una reunión de madres de soldados en lucha, que vendían claveles blancos, el símbolo que Anna había impulsado para identificar la fecha.

Ana luchó con insistencia contra la idea desvirtuada que ella misma había impulsado, perdiendo todo el apoyo de aquellos que la acompañaran inicialmente. En un reportaje que le hicieron antes de su muerte Ana mencionó su arrepentimiento por haber impulsado el Día de la Madre debido a que se desvirtuó el carácter sentimental inicial o fundacional derivando en un excesivo y descontrolado materialismo y mercantilismo comercial.

Este aspecto es algo que sigue ocurriendo en la actualidad aún incluso más exagerado.Tal vez habría que espiritualizar, despaganizar y desmercantilizar retornando un tanto el Dia de la Madre a su origen. Porque, una buena madre –que se sacrifica diariamente dando mucho y recibiendo poco- más que joyas y obsequios; necesita afecto y cariño. Un beso, un abrazo, una tierna mirada de sus hijos o un ‘te quiero’ son los mejores regalos para una madre. A vosotras, Madres. Con todo mi incondicional afecto.

Josep Esteve Rico Sogorb

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