lunes, 2 de abril de 2012

Un desahucio tercermundista


Deberían, por humanidad, intervenir todas aquellas instituciones que, desde el origen y hasta hoy, tienen relacion con el caso tercermundista de un especial desahucio en Ceuta: Defensa y el Ayuntamiento o Gobierno autonomo ceutí. Anterior y actual propietario según reciente sentencia judicial, respectivamente, de la parcela F. R. 3859.

Al margen de las legalidades vigentes que unos y otros implicados argumentan y que seguramente justifican el desahucio, y aparte de los derechos ‘históricos’ de uno de los seis afectados residentes en dicha parcela, el ciudadano ceutí Antonio Moreno, por el uso del terreno como marmolista; lo cierto es que la situación tiene un cariz inhumano e insolidario que denota escasa sensibilidad al dolor ajeno y al sacrificio de casi 40 años de trayectoria laboral de este ceuti que de la nada creó y levantó su taller con el que sacó adelante a su familia con el permiso del titular entonces del suelo, el Ejército.

Urge valorar ambas posturas. Hay que ponerse en el pellejo del contrario y procurar o intentar entenderle. Si ahora es el gobierno autonomo ceuti el legal propietario de la parcela a consecuencia de una sentencia judicial y de unos acuerdos o convenios liberalizadores de terreno militar traspasandose a suelo civil; en vez de hacer oidos sordos, ignorar o ser indiferentes, cabría buscar y aplicar una solución pactada y consensuada para todas las partes relacionadas.

Esa solución ha de permitir a una parte, poseer el terreno, y al ciudadano afectado, mediante permutas, permisos, cesiones o arrendamientos a bajo coste; a cambiar de lugar y trasladar su marmolería a otro enclave donde no tenga riesgo de nuevo desahucio. Una ubicación donde no moleste y donde pueda seguir desarrollándose la labor profesional de su negocio de mármoles, por si mismo y por sus herederos.
Pero yo veo aquí algo raro. Al parecer, la marmolería de Antonio Moreno hizo en el pasado, trabajos para el gobierno ceutí durante años. Aquello se acabó. El propio afectado declara tener problemas y dificultades de competitividad con otras marmolerías de Ceuta mucho mas poderosas y boyantes. Ya saben, el pez grande intenta comerse al chico. Si esto es así o parecido, resulta lamentable. Como si el pez chico, -comerciantes y/o pequeños artesanos autónomos que son a pesar de las mejoras recientes los contribuyentes en peor situación del sistema laboral español- no tuvieran derecho a seguir subsistiendo, a existir. Y es que el sol sale a diario y para todos.

Si yo fuera Antonio Moreno, por defender el pan de mis hijos y nietos, hablaría con el presidente autonómico de Ceuta Sr. Vivas. No para mostrarle cerrazón empecinándome en que no me tiren del terreno sino para suplicarle por humanidad –algo de lo que carece la mayoría de los políticos y que sin embargo el presidente ceutí sí que posee- por caridad; una permuta, un cambio de lugar.

Porque Vivas, según dice la mayoría del pueblo ceutí por todos los rincones de la ciudad, es un buen hombre, como persona. Tanto como parece serlo el sufridor marmolista Antonio Moreno. Y las buenas personas, se entienden hablando, llegan a acuerdos y se ayudan mutuamente.

Da igual quien tenga la iniciativa de dar el primer paso hacia el otro y con el tiempo que resta para el desahucio –el 5 de febrero según orden judicial- claramente en contra.

Querer es mejor que poder. Además, la solución es posible si la opinión pública y la sociedad ceutí ‘condenan’ a Vivas y a Moreno -entre ambos anda el juego- a entenderse aunque sea por el bien de la imagen y del prestigio de Ceuta…

…sin tercermundismo.

Por Josep Esteve Rico Sogorb

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